Julieta Fierro y el arte de explicar la ciencia

Publicado en Febrero 1, 2026

Hablar con Julieta Fierro no es solo hablar de astronomía. Es hablar de educación, de justicia social y de la responsabilidad de compartir el conocimiento de manera clara y honesta. Su forma de divulgar ciencia nace de una convicción profunda: entender el mundo nos permite vivir mejor en él.

Cuando me enamoré de la astronomía, quise llenarme de conocimiento astronómico entonces me inscribí a un curso de introducción a la astronomía. Ahí fue donde conocí a Julieta Fierro, una persona con una gran sonrisa que emocionaba y transmitía de forma muy divertida lo hermoso del universo. Me mostró que mi decisión de estudiar física para ser astrónoma era la correcta.

Ahora que he cumplido ese gran objetivo de estudiar el universo y me dedico a la divulgación científica, tuve la gran fortuna de entrevistarla. Aquí les relato como estuvo esa gran platica.

Una de las imágenes más recordadas por quienes fuimos sus estudiantes es verla llegar al salón con bolsas de botanas. Un gesto simple, pero cargado de significado.

Pregunta: ¿Por qué llevabas comida a tus clases?

Julieta Fierro: Porque los alumnos con hambre no aprenden. El cerebro necesita azúcar para funcionar. Muchos llegaban sin desayunar o sin comer en todo el día. Yo sabía que, por más esfuerzo que hiciera explicando, si tenían hambre no iban a aprender.

Julieta no lo dice como una anécdota simpática, sino como una crítica directa a un sistema educativo que muchas veces ignora las condiciones reales de los estudiantes. Para ella, enseñar ciencia también implica reconocer esas desigualdades.

Contrario a lo que muchos podrían pensar, Julieta no fue una niña brillante en la escuela. De hecho, su experiencia escolar fue complicada y dolorosa.

Pregunta: ¿Cómo eras en la escuela cuando eras niña?

Julieta Fierro: Fatal. Me iba muy mal. Iba a un colegio francés, tengo dislexia y sacaba cero en francés. Siempre regañaban a mi mamá, que era norteamericana y no entendía los regaños. Escribía muy mal.

Lo único que la salvaba eran las matemáticas. Ahí sí brillaba. Y aun así, reconoce que se escapaba de la escuela y que se sentía fuera de lugar. Esta experiencia marcaría profundamente su forma de enseñar más adelante: con empatía, paciencia y sentido del humor.

Cuando era niña, Julieta no soñaba con telescopios ni ecuaciones.

Pregunta: ¿Qué querías ser de grande?

Julieta Fierro: Quería ser hada para eliminar la injusticia del mundo con una varita mágica. También quería tener un elefante y ser mamá de doce hijos.

Aunque esos sueños no se cumplieron literalmente, la motivación de fondo —combatir la injusticia— sigue presente en todo su trabajo como divulgadora.

La vida de Julieta dio un giro fuerte cuando perdió a su mamá a los 13 años. De pronto, tuvo que asumir responsabilidades familiares importantes, incluyendo el cuidado de un hermano con síndrome de Down. Esa experiencia le enseñó algo que considera fundamental para la divulgación: aprender a explicar con claridad.

Pregunta: ¿Cómo decidiste estudiar física y luego astronomía?

Julieta Fierro: Mi hermana mayor me dijo que estudiara física para poder trabajar mientras estudiaba. Entré sin ganas, convencida de que no era lo mío. Pero luego descubrí que era maravillosa para entender la naturaleza. Después encontré la astronomía y ahí supe que ese era mi lugar.

Julieta ha trabajado en distintos países, colaborando en proyectos educativos y científicos. Desde Sudáfrica hasta China, su experiencia le dejó una enseñanza clara: no hay soluciones universales.

Pregunta: ¿Qué aprendiste trabajando en otros países?

Julieta Fierro: Cada país tiene sus propias prioridades. Uno puede dar ideas, pero la talacha la hacen los funcionarios locales, que suelen estar agotados. En Sudáfrica no había maestros; en China había millones de niños con dificultades para entender matemáticas. Los contextos son radicalmente distintos.

Para Julieta, la divulgación no tiene que quedarse en museos o salones. Una de sus anécdotas más potentes ocurrió en el metro de la Ciudad de México.

Pregunta: ¿Cómo fue la experiencia de la cama de clavos en el metro?

Julieta Fierro: Mandé hacer una cama de clavos para explicar presión. La llevamos por partes al metro Copilco. Invitaba a la gente a acostarse y experimentar. Al día siguiente, una señora regresó con sus hijos y ella misma les explicó. Eso fue lo máximo.

Ese momento resume su visión de la divulgación: cuando alguien entiende algo y puede explicarlo a otros, el conocimiento realmente se vuelve suyo. Esta anécdota me llegó porque justo como divulgadora quiero que nuestro mensaje llegué, se trasmita, y más aún que sea una mamá que replique ese conocimiento a sus hijos.

Con más de 50 libros publicados, su método para escribir sorprende por su sencillez.

Pregunta: ¿Cómo logras escribir tantos libros?
Julieta Fierro: Escribo un párrafo diario. Solo uno. Después de un año tienes un libro. Si llevas 55 años trabajando, pues tienes al menos 55 libros.

No se trata de genialidad, insiste, sino de disciplina y reflexión constante.

Julieta es muy clara al hablar de género y ciencia. Para ella, el problema no es que las mujeres “no quieran” dedicarse a la ciencia.

Pregunta: ¿Por qué es importante que haya más mujeres científicas?

Julieta Fierro: Porque hay problemas que a los hombres no se les ocurren. Los espacios no están diseñados para mujeres con hijos. No hay guarderías, no hay apoyo. Muchas mujeres deciden irse, no porque no puedan, sino porque el sistema no las acompaña.

Julieta insiste en que la ciencia no debe enseñarse como algo abstracto y memorístico.

Pregunta: ¿Para qué sirve que madres y padres tengan conocimientos científicos?

Julieta Fierro: Para hacer la vida más interesante y transmitirla a los niños. Puedes enseñar fracciones con tortillas o crecimiento exponencial con frijoles. La ciencia está en lo cotidiano.

En una época dominada por la popularidad, Julieta lanza una advertencia.

Pregunta: ¿Qué te preocupa de la divulgación actual?

Julieta Fierro: Que la popularidad se confunda con calidad. La evaluación es fundamental. Lo peor que te puede pasar es que te aplaudan todo el tiempo. Así no se aprende nada.

Antes de cerrar, Julieta resume su filosofía con una claridad contundente:

Pregunta: ¿Qué mensaje dejarías a quienes divulgan ciencia?

Julieta Fierro: El divulgador debe ser honesto. Quien recibe la información debe ser crítico. Y la ciencia debería explicarse con un lenguaje claro, porque entenderla es un derecho humano.

Puedo escribir mil planas sobre lo que significó Julieta Fierro para ciencia y sobretodo para divulgación de la ciencia pero sin equivocarme puedo decir que Julieta dejó un legado, un mensaje de conocimiento y una gran sonrisa en la memoria de todos.

Soy Mamá astrofísica, espero les haya gustado esta entrevista.

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